¿Cómo impactan los impuestos en tu economía?

Todo el mundo habla de la carga impositiva y de la cantidad de impuestos que hay. “Te matan los impuestos”, a veces lo repetimos sin saber bien de qué se trata, o lo pensamos como un tema abstracto y lejano. 

Pero los impuestos impactan en nuestras finanzas personales y en todo lo que hacemos, porque impacta directamente en los precios de todos los productos que consumimos, los servicios que contratamos, nuestros sueldos, un alquiler, un pasaje, y mucho más. 

Además, los impuestos son algo que están totalmente fuera de nuestro control en el día a día, es decir, no es un gasto que podamos reducir o eliminar. En las economías de todos nosotros, los impuestos son un gasto que siempre está y estará.

 

¿Qué son los impuestos?

Los impuestos son un pago obligatorio que hacemos los ciudadanos al Estado. El Estado puede ser nacional, provincial o municipal. Esa plata se usa para financiar servicios que el Estado presta a los ciudadanos, como la salud, la educación y la seguridad entre otros. 

De esta forma, los impuestos impactan de lleno en nuestra economía, no podemos reducirlos ni eliminarlos. Y no pagarlo implica una acumulación de deuda o intereses. 

Nos guste o no, tenemos que calcular nuestros gastos y planificar nuestras finanzas personales tomando los impuestos como un gasto fijo.

 

¿Qué tipo de impuestos existen en Argentina? 

En Argentina, existen más de 165 impuestos si sumamos los impuestos nacionales, los provinciales y los municipales. Para entenderlos un poco mejor, vamos a clasificarlos y enseñar a distinguir unos de otros. 

La primera distinción que podemos hacer es si los impuestos son directos o indirectos. 

Los impuestos directos son los que gravan la riqueza, es decir, los que pagamos por tener o ganar una cierta cantidad de plata. Por ejemplo, el impuesto a las ganancias (que se calcula sobre nuestro salario) o el impuesto a bienes personales (que se calcula en base a nuestro patrimonio). 

En cambio, los impuestos indirectos son los que gravan nuestro consumo. Lo pagamos cuando consumimos algo, por ejemplo, el famoso IVA (impuesto al valor agregado) que lo pagamos cuando compramos un producto. De esta forma, los impuestos indirectos son mucho más imperceptibles que los impuestos directos, y también difíciles de esquivar. Es imposible comprar un paquete de galletitas y no pagar el IVA, porque ya está incluido en el precio. 

En segundo lugar, podemos diferenciar entre impuestos progresivos o regresivos. 

En los impuestos progresivos, se cobra más a quien gana más y menos a quien cobra menos. Pero no proporcionalmente, sino que se le cobra una alícuota mayor a quien tiene más poder adquisitivo. Así está diseñado el impuesto a las ganancias. Es por esto que hay un “mínimo no imponible”, es decir, si vos ganas menos de tanto dinero, estas excento de pagar el impuesto; y luego, hay escalones salariales. No todos pagan la misma alícuota de impuesto a las ganancias. La alícuota crece a medida que el salario crece. 

A diferencia de esto, están los impuestos regresivos donde todas las personas pagan el mismo porcentaje. Esto se da, por ejemplo, en el IVA. Para comprar un jabón o un kilo de bananas, un multimillonario paga el mismo impuesto que una persona que a duras penas llega a fin de mes. En general, los impuestos regresivos son los indirectos, que gravan a los productos. A quienes ganan menos, los impuestos regresivos les significan más porcentaje de su ingreso que a los que ganan más; y acá es donde se da la regresividad.

 

¿Cómo impactan los impuestos en nuestra vida cotidiana?

Cada gasto que hacemos conlleva un impuesto, ¡hasta comprar un caramelo en el kiosco! 

Además, cuando pensamos en hacer gastos más grandes, nos damos cuenta que gran parte de ese gasto es un impuesto. En parte, eso es lo que nos imposibilita hoy a muchos jóvenes independizarnos. Los salarios son bajos, y una porción de ellos son impuestos, y esto es así tanto para los que rabajamos en relación de dependencia, como los que trabajamos en modalidad independiente, monotributistas, responsables inscriptos y demás.

Argentina, además, es un país con una presión tributaria creciente. Esto significa que, si la tendencia que viene dándose, continúa, los jóvenes tendremos más impuestos que pagar en el futuro. 

Y esto no impacta sólo en nuestra vida personal sino también en la vida de las empresas. Porque a medida que las empresas ganan más y producen más, deben pagar más impuestos. 

Un gran problema de nuestro país es que muchas empresas no facturan lo que realmente ganan, para achicar el gasto en impuestos. Una mayor carga impositiva termina generando que haya más tendencia a ocultarle al Estado las ganancias, por ende, se aumenta la economía en negro o infromal. 

Además, obviamente, las empresas trasladan el pago de impuestos a precios, y los consumidores somos los que terminamos absorbiendo el pago de impuestos.

 

Consumidores somos todos ¿Qué es el IVA?

El IVA es el impuesto al valor agregado (como indican sus siglas),es una carga fiscal indirecta que se aplica al costo final de bienes y servicios que pagamos.  Si, el IVA  está presente en la gran mayoría de las transacciones que realizamos ya sea para comprar un producto o adquirir un servicio. 

La “trampa” del IVA es que, a pesar de que sabemos que existe, se vuelve muy imperceptible porque está dentro del precio del producto, por ser un impuesto indirecto. El precio final de los productos y servicios que consumimos está 100% afectado por el IVA, y todos los ciudadanos lo pagamos. Acá nadie puede hacerse el vivo. 

El IVA es un impuesto nacional que en general es el 21% del precio del producto. Es decir, para la venta al público, a un producto se le agrega un 21%  sobre el precio propuesto, que será recaudado por el Estado Nacional. Si queres poner un poco más de atención para saber cuánto es el IVA de cada producto, podes dividir el precio final por 1,21 y obtendrás el importe de IVA del producto que compraste. Algunos productos y servicios, pagan menos alícuota de IVA, por ejemplo las prestaciones de medicina prepaga, que pagan el 10,5%. 

El panorama puede parecer un poco desalentador, ¡pero recordá que saber es poder! 

Ahora que entendés mejor qué son los impuestos, cómo se cobran y cómo se clasifican, podes llevar un registro más detallado de tu economía, entender porque cobrás lo que cobrás, los gastos “ocultos” de los productos que compras y analizar con cuanto contribuís al Estado.  ¡Y tomar decisiones informadas que contribuyan a tu economía o al menos alivianen la carga para tu bolsillo!

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