Hábitos clave para llevar unas finanzas personales saludables

La clave detrás de la salud financiera es lograr un balance positivo entre tus ingresos y egresos que te permita ahorrar.

Ahorrar, lo sabemos,  parece algo difícil de lograr. ¡A veces hasta imposible!  Más después de un 2020 complicado en el que los gastos aumentaron y los ingresos quizá no tanto.

¡Tranquilos, con disciplina y perseverancia todo es posible! Tener una economía personal sana no necesariamente requiere  un control obsesivo y agotador, la clave es empezar de a poco implementando estrategias sencillas y constantes que, con el tiempo, se volverán hábitos.

¿Por dónde empiezo? Acá te dejamos algunos hábitos clave para mejorar el manejo de tus finanzas personales:

  1. Presupuesto

Sea semanal, quincenal, mensual o lo que sea, establecer un presupuesto es importante para controlar tus finanzas sin estresarte. La clave detrás de un presupuesto es separar el ahorro de los gastos y diferenciar entre gastos necesarios e innecesarios. Pagar la luz es necesario, pero comprar un almohadón más para el sillón quizás no tanto.

  1. Gestión de deudas

Siempre que puedas priorizá el pago de deudas. Ya sean las cuotas de la tarjeta de crédito, las del auto o alguna otra cosa, deshacerte de las deudas es el primer paso para mejorar tu salud financiera.  Pagar a tiempo es clave para evitar el aumento por intereses.

Por eso, si tenés deudas, lo primero es salir de ellas. Aprovechá los ingresos extra de algún mes, un ahorro disponible o buscá la forma -segura y controlada- de acceder a un dinero extra que te permita gestionar tus deudas e  ir pagándolas hasta que dejen de ser un problema para tus finanzas personales (¡y tu situación crediticia!).

  1. Cortar el abuso de la tarjeta

Antes de comprar algún producto o pagar algún servicio con tarjeta de crédito y, así, tomar deuda, es crucial preguntarse a uno mismo si lo que vas a comprar cubre una necesidad o un deseo. Si tu objetivo personal es tener finanzas saludables y ahorrar, y tu compra es innecesaria entonces quizá se puede evitar o posponer.

Si aquel producto o servicio sí responde a una necesidad, debés preguntarte si es conveniente pagarlo con tarjeta de crédito o mejor recurrir a otra opción. Si es una compra chica, quizás sea mejor pagar con débito o efectivo, para no sufrir a largo plazo el efecto de las cuotas. O, si es una compra grande, como una heladera para tu primer departamento, la mejor alternativa en lugar de “tarjetear” es pedir un préstamo personal que se adapte a tus necesidades.

Uno de los grandes peligros de la tarjeta de crédito es el hábito de ir sumando distintas compras en cuotas que, sin control o planificación, se transforman de repente en una deuda descontrolada.  En este sentido, los préstamos son una opción de financiación más controlada que el “tarjetazo fácil” o impulsivo.  El montos, cuotas y formas de pago quedan definidos al momento de sacar el préstamo.

  1. Constancia

Lo último, pero quizás lo más importante para que todos estos hábitos tengan su efecto, es mantener la constancia. Tanto en las finanzas como en todo en la sociedad, la disciplina se alcanza con la práctica. Hay que seguir practicando y practicando hasta alcanzar una economía personal saludable. Y eso se logra respetando el presupuesto establecido, evitando las compras innecesarias, planificando las que sí lo son, y alejándonos de la tarjeta de crédito por un tiempo.

Adoptá estos hábitos y aumentá tu capacidad de ahorro para así llevar unas finanzas personales saludables.

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