¿Problemas económicos o financieros? ¿Cuál es la diferencia?

Los problemas económicos no son iguales a los problemas financieros, aunque no lo creas. E incluso, podemos comenzar diciendo que, ambos pueden ser consecuencia del otro.

En lo cotidiano nos encontramos a veces con dificultades por temas de dinero. Por ejemplo cuando no nos alcanza para comprar algo, o para hacer todo lo que queremos. Y aunque no lo creas, esto a largo plazo puede traernos problemas.

Algunos pueden ser porque en un momento no tenemos la cantidad necesaria de dinero, pero si la tendremos más adelante. Y otros pueden ser que hoy estamos holgados, pero tenemos futuros pagos que nos quitaran ese cómodo estado.

Sin embargo, todo tiene solución. Y una manera de resolver, en parte, estos inconvenientes es identificando qué tipo de problemas estamos afrontando: si económicos o financieros.

De todos modos, calma. Antes vamos a explicar qué son estos dos conceptos, y cuál es la diferencia.

Problema económico o financiero: diferencias

Cuando nos referimos a un concepto económico, solemos referirnos al estado patrimonial de alguien. Mientras que cuando nos referimos a un concepto financiero, hablamos de un cambio al estado de liquidez en un momento particular.

Tranquilo, en este caso vamos a buscar explicarlo de la manera más simple.

Cuando se gasta en algo, y aumenta nuestra “riqueza”, perdiendo liquidez (aunque adquirimos algo a cambio), hablamos de un caso financiero. Cuando ese gasto baja nuestra “riqueza”, como comprar comida, nos afecta económicamente.

El problema que tiene la mayoría de las personas normalmente es financiero, es un problema de liquidez. Y esto da la sensación de “no puedo hacer nada”, de que no son capaces de poder afrontar un bien o servicio.

Sin embargo, si sos parte de este grupo queremos decirte que esto es por demás solucionable. Hay maneras de terminar con esta situación y acceder a bienes o servicios que nos parecen lejanos.

Una manera es con cuotas. ¿Cómo? Fácil.

Cuando planificamos a futuro pagando algo en cuotas, estamos repartiendo el pago de ese “bien” en los meses que tendremos la liquidez para pagarlo.

Pero otra manera es difiriendo pagos y eligiendo con criterio cuándo y qué abonar. Ya que hay veces que dentro de un mes tenemos ingresos de dinero en varias fechas, y lo mismo pasa con las obligaciones.

Administrando cuándo podemos ir cumpliendo con estas últimas, en base a cuando nos va ingresando el dinero, podemos cortar con esa rueda en la que vive mucha gente de “a fin de mes no tengo dinero”.

Por ende, lo que buscamos acá es que puedas tener el mes organizado y contemplar todos los ingresos y egresos de manera que no genere inconvenientes en ningún momento determinado del mes. Ya que hay veces que se puede optar por no abonar un determinado servicio en una determinada fecha sabiendo que el interés que se cobra es mínimo, y es más conveniente que quedarnos sin dinero.

Suena lógico esto último ¿No? Así es. Lo que sucede es que muchas veces consideramos que las cuotas o las deudas son “problemas” y, en muchos casos, pueden ser la solución.

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