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Estrés financiero: ¿Cómo afrontarlo?

¿Estás estresado o agobiado y no sabés por qué? Tal vez la respuesta esté en una mala gestión del dinero. Aquí te contamos cómo podés evitarlo o afrontarlo.

Hoy en día el estrés financiero afecta a millones de trabajadores, concretamente el 62% de los episodios de estrés tiene origen en algo económico. 

El estrés financiero es el que se ocasiona al no poder cubrir las demandas financieras. Suele estar condicionado por lo que se conoce como estresores financieros, los que se dividen en externos (crisis económicas del país o un aviso de despido) e internos (miedo al fracaso, por ejemplo).

¿Cuáles son sus causas?

Las causas son muy personales, pero es importante identificar cuáles son las fuentes de cada uno que le han llevado a esta ansiedad financiera. Ya sea la deuda de tarjeta de crédito o el pago de sus facturas mensuales, identificar la fuente de su estrés podrá ayudarle a determinar su próximo paso.

Un buen tip es anotar tus retos monetarios más grandes (manteniendo una lista corta para sentirte menos agobiado) y revisar esta lista cada tres o seis meses a medida que vayan cambiando las circunstancias. 

Las recesiones prolongadas son un factor clave en el aumento del estrés financiero de la población. Esta condición está relacionada también con el estrés laboral y el burnout, o conocido también como el síndrome del trabajador quemado, que es un fenómeno psicológico que puede generarse por diversas razones, desde un ambiente conflictivo con los compañeros de oficina, hasta una sobrecarga laboral prolongada.

A diferencia de enfermedades mentales como la ansiedad y el estrés, el síndrome del ‘quemado’ no se puede diagnosticar ni tratar médicamente. El problema es que nuestro cuerpo no entiende la diferencia y, al sentirse quemado, mostrará señales de agotamiento como dolores de cabeza, insomnio o falta o exceso de apetito.

Entonces, ¿cuáles son las consecuencias del estrés financiero?

Ya hemos mencionado alguna, sin embargo, podemos destacar otras.

  • Disminución de la productividad laboral: esto tiene que ver con las secuelas físicas y psicológicas que la condición genera. Uno mismo puede sentirse mal en el ámbito laboral pero si no se para a ver qué le ocurre, esta situación se prolongará y empeorará, aumentando así las posibles consecuencias. Esto afectará a la empresa y podrá causar el despido. 
  • Toma de decisiones poco acertadas: la lucidez se ve limitada cuando el organismo está inmerso en estos episodios prolongados. Esto puede llevarte a emprender negocios poco rentables, a invertir tus ahorros de manera descontrolada e incluso adquirir una responsabilidad crediticia que no podrás hacer frente en los plazos previstos.
  • Problemas de salud. Existe una relación intrínseca entre el estrés y las enfermedades autoinmunes, las neoplásicas, las cardiovasculares y las infecciosas. Por todo esto, es importante identificar esta ansiedad a tiempo para ponerle remedio cuanto antes. 

Existen efectos físicos (dolor de cabeza, dolores musculares, problemas digestivos, insomnio, presión arterial alta y otros) y mentales (incapacidad de concentración, aumento de irritabilidad, ataques de pánico, inquietud, depresión y demás).

Son muchas las personas que sufren de esto. Si te identificás con alguno, es importante que pidas ayuda y que trates de solucionarlo lo antes posible. 

¿Cómo lidiar con este estrés?

 Lo primero de todo es identificarlo: darte cuenta. Agarrá un papel y escribí las tres posibles causas o fuentes de tu estrés. En algunos casos descubrirás que el estrés financiero es prevenible; solo tienes que modificar un poco la forma en que administras tu dinero. En otros, tendrás que disponer de ayuda de una entidad financiera, de familiares, de amigos o profesionales.

Lo segundo es que negocies tu posible deuda o tu sueldo base. Si las deudas son el desencadenante, entonces podés intentar renegociar los plazos de pago. Utilizá para ello el marco legal a tu favor, las condiciones del contrato y la posible estabilidad financiera futura para reducir, diferir o incluso suspender el cumplimiento de las obligaciones. En caso de que así lo creas conveniente, podés renegociar también tu sueldo.

Por otro lado, sé más organizado con tus finanzas personales. Como base, tené presente que nunca debés gastar más de lo que puedes producir. Esto ayudará a reducir tus deudas y a evitar los síntomas del estrés financiero. Si por lo que sea se te fue de las manos, deberás considerar pedir un préstamo para hacer frente a estas deudas y volver a empezar de cero. 

Es importante, como para todo, que cuides tu salud: hacé deporte y cambiá tus malos hábitos. Otro consejo clave es no tener miedo a pedir ayuda. Los planificadores financieros certificados y otros especialistas en manejo de deudas pueden ayudarle a crear un presupuesto para pagar sus deudas y encontrar una forma de aumentar sus ahorros. Una vez que haya manejado su estrés financiero, te resultará mucho más fácil manejar los demás factores de estrés que se le presenten.

Otra cosa que puede ayudarte es plantearte invertir tu dinero. ¡Acá te contamos más sobre esto!

¿Más consejos para afrontarlo?

Volvemos a repetir que lo primero para afrontar un problema es aceptarlo, saber verlo. Por otro lado, respecto a tomar malas decisiones, evitá la tentación de gastar dinero que no tenés o que podés invertir mejor. Tampoco pierdas el control en épocas de mayor gasto (Navidad, cumpleaños y demás).

Otro consejo es que tomes solo una decisión financiera a la vez. En lo posible, no inviertas todo tu dinero en un solo movimiento.

Relacionado con el problema, buscá un pasatiempo que te ayude a aliviar la tensión y la ansiedad producto del estrés. Y aunque no siempre es fácil, tratá de tener una actitud positiva respecto a tu situación.

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