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Precios congelados: ¿Cómo será esta medida?

Argentina viene atravesando hace varios años una crisis inflacionaria, es decir, desórdenes en la economía que hacen que los precios de los productos aumenten de manera sostenida. Esta inflación que se acumula mes tras mes genera varios problemas en todas las familias ya que uno de los efectos inmediatos de la inflación sostenida es el deterioro en las finanzas personales, en la capacidad de ahorro y poder adquisitivo de las familias, es decir, los ingresos alcanzan cada vez para comprar menos cosas. Sin embargo, la inflación (en márgenes lógicos y previsibles) tiene algunos efectos positivos, tales como, la expansión de la economía y que se licuen las deudas contraídas por préstamos, como se explica en esta nota.

¿Cuáles son los aspectos puntuales de Precios Congelados?

Para hacer frente a frente a este fenómeno, el Gobierno Nacional, luego de rondas de negociaciones impulsada por la Secretaría de Comercio Interior, encabezada por Ricardo Feletti con todos los actores que integran la cadena de producción y comercialización de distintos productos de consumo masivo, decidió oficializar el pasado 20 de octubre una resolución que fue publicada en el boletín oficial, en la que dicta un congelamiento de precios  de 1432 productos de la canasta básica y estará vigente hasta el 7 de enero del 2022. 

Esos más de mil productos (agrupados en rubros Almacén, Limpieza e Higiene y Cuidado
Personal) tendrán su precio congelado al valor que tenían el 1 de octubre y si bien el control del cumplimiento de los precios congelados estará a cargo de inspectores de la Secretaría de Comercio, también las autoridades de los municipios oficiarán como supervisores de dicho cumplimientos.

¿Funcionan o no los congelamientos de precios?

En la historia de la Argentina, varias veces se ha intentado aplicar un congelamiento de los precios de productos de consumo masivo, pero en ninguna ocasión fue verdaderamente efectivo. Ya sea con los Planes de precios inmovilizados “Primavera y Austral” que implementó Alfonsín en su gobierno (que derivaron en una hiperinflación mayor al 3000%) o con el programa Valores Impuestos para congelar los precios que llevó a cabo Guillermo Moreno en 2013, toda la experiencia reciente de congelamiento de precios fracasó al poco tiempo de su implementación, resultando en mayor inflación.

Una de las consecuencias que prevén los especialistas, es que los consumidores van a tender a preferir consumir en grandes cadenas de supermercados o mayoristas, dado que a las mismas les resulta más fácil poder implementar y controlar el programa de Precios Congelados. Por otro lado los pequeños almacenes, también llamados comercios de cercanía, se van a ver perjudicados, disminuyendo la demanda por parte de clientes ya que es más difícil para esos comercios enmarcarse dentro del acuerdo de precios. Dicho de manera más fácil, las familias van a priorizar precios por sobre la cercanía y/o comodidad, lo que afecta directamente a los almacenes barriales y beneficia a las grandes cadenas de supermercados.

Pros y contras de la medida

En síntesis, el congelamiento de precios, resulta en una medida beneficiosa para las familias y comercios en el corto plazo, ya que a pesar de la inflación, el valor de los productos se encuentra distorsionado, lo que genera que las familias aprovechen esos precios congelados y empujen el consumo; a mediano y largo plazo, deriva en un problema en toda la cadena de producción, puesto que, muchos de los insumos para la producción de los productos de la canasta básica, se encuentran dolarizados y atados a otras tarifas (insumos, luz, combustible para el transporte, gas, etc.) que no se encuentran congeladas. Por poner un ejemplo, según datos de CREA (Consorcio Regional de Experimentación Agrícola) la actividad tambera que produce leche y lácteos, tiene un 82% de sus insumos dolarizados, por lo que sí mantienen congelados el valor de sus productos, pero el dólar sigue aumentando, cada vez se les va a hacer más caro producir, lo que genera dos alternativas: o que reduzca su producción por no poder hacer frente a los costos (generando desabastecimiento) o que inevitablemente tenga que aumenta de golpe los precios (generando una aceleración inflacionaria.)


En una situación como la actual, el congelamiento de precios es un parche provisorio en el corto plazo, dando un respiro a las familias que se encuentran endeudadas y sus ingresos no aumentaron al ritmo de la inflación, pero que no debe mantenerse en el tiempo ya que el riesgo de una aceleración en la inflación y/o desabastecimiento es real, tal como marca la historia reciente de controles de precios similares.  

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