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Préstamos: ¿La inversión que no vimos?

Es muy común que al hablar de préstamos, las personas enjuicien esa palabra con miles de preconceptos negativos. No sería lógico, para muchos, que alguien hable de ellos como una inversión (en muchos casos).

Sin embargo, nosotros vamos a optar por salir de esa estructura e intentar mostrar el lado B de la moneda. Ya que aunque cueste creerlo, la obtención de un préstamo en muchos casos es una gran inversión (y en la situación actual de una suba del dólar radical e imprevista, más aún).

Para una PYME en crecimiento, mantener un control adecuado de su deuda reduce el riesgo de incumplimiento con acreedores, proveedores, y clientes. Les permitirá asegurarse que el negocio opere de manera eficaz.

Y si bien algunos dueños de empresas se sienten orgullosos porque jamás tuvieron que pedir un préstamo, este enfoque no siempre es realista.

¿En qué casos conviene sacar un préstamo?

Existen varias situaciones en las cuales vale la pena “endeudarse” (sí, vamos a usar esa palabra para normalizar un poco y eliminar la connotación negativa). Por ejemplo, puede ser una gran opción para mejorar o proteger el flujo de caja, como también para financiar el crecimiento o la expansión.

Suena un poco más lógico… ¿No?

Analicemos casos puntuales:

👉 Crecimiento en el equipo: cuando una empresa o emprendimiento necesita aumentar el plantel de empleados o el ritmo de producción de mercadería como consecuencia de haber expandido su negocio hacia nuevos mercados. O, porque no, para aumentar el equipo para satisfacer una demanda creciente de su producto o servicio.

👉 Compra de insumos: puede que necesiten realizar la compra de nuevos equipos y hoy no cuenten con el capital necesario (o mejor aún cuenten con él, pero prefieran tomar una decisión más inteligente: quedarsela y no gastarla de una) Generalmente este tipo de inversión se hace con un horizonte a largo plazo.

👉 Optimización del flujo de caja: El refinanciamiento es una forma de amortizar una deuda existente o realizar prepagos sobre la misma. Consiste, básicamente, en pagar deudas viejas con deudas nuevas.

Préstamos: tomar decisiones por oportunidad y necesidad

Cuando las tasas de interés son bajas y el dinero es “barato”, es posible que el empresario se sienta seducido por tomar préstamos para comprar equipos u otras adquisiciones de capital. Sin embargo, esto no debe ser el único filtro.

La clave es poder evaluar si la necesidad es real. Porque si por ejemplo la única razón de esa compra es que a largo plazo los productos comprados van a salir más económicos, puede que a la larga tengan que quedarse con maquinaria que no necesitan (exceso de capacidad de producción) y habrían adquirido deudas que tendrán que pagar en el futuro.

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