¿Qué servicios financieros usan los Centennials?

Si hay algo que diferencia a las nuevas generaciones, millennials y centennials, de las generaciones anteriores, es lo incorporada que tenemos la tecnología a nuestra vida. La tecnología y la hiperconectividad moldean nuestros hábitos, nuestros usos y costumbres, hasta nuestra manera de pensar. La forma en que consumimos nos comunicamos, y cómo manejamos nuestro dinero es totalmente distinta a nuestros padres y abuelos.

 

¿Qué tipo de servicios buscamos las nuevas generaciones?

Las nuevas generaciones elegimos servicios online centrados en la experiencia del usuario. Ágiles, inmediatos, fáciles de usar, que simplifiquen nuestra vida, nos permitan ahorrar tiempo y gestionar todos los trámites en forma online.

La elección de productos financieros que hacemos los millennials y centennials están condicionadas por criterios muy distintos a los que guiaban las decisiones de nuestros padres en su momento. 

La mayoría de nuestros padres, por ejemplo, consideraría clave elegir un banco con mucho renombre y prestigio. Nosotros, en cambio,  ponderamos la elección de uno u otro banco por la inmediatez con la que nos da respuesta a un problema, la forma en la que nos facilitan los trámites o las oportunidades de ahorro y/o inversión que ofrece. 

Los centennials, como los millennials,  tenemos poca tolerancia a los trámites, no estamos dispuestos a perder horas de vida haciendo una cola en un banco donde, lo más probable es que no nos den una solución. Soluciones rápidas y concretas, respuestas precisas y una excelente experiencia de usuario es lo que buscan las nuevas generaciones en un banco o entidad financiera.

Damos por hecho que nuestro banco tiene que proveernos de un servicio que pueda gestionarse en forma 100% digital, tenemos todo en el teléfono. Y queremos que así sea, porque eso implica que podemos acceder a nuestro dinero y gestionarlo – hacer una transferencia, pagar un servicio de nuestra casa o incluso pedir un préstamo personal-  en cualquier momento del día, desde cualquier parte del mundo.

La poca tolerancia también aplica al tema de la larga lista de requisitos que los bancos tradicionales suelen solicitar a la hora de otorgar un préstamo, dar una tarjeta de crédito o abrir una cuenta. La mayoría de los centennials estamos recién arrancando a trabajar, no tenemos sueldos muy altos, e incluso trabajamos en negro, y eso implica que muchas veces no cumplimos con los requisitos que tradicionalmente se piden. Las fintech buscan generar mayor inclusión financiera y, por eso, suelen exigir requisitos mínimos a la hora de otorgar cuentas u otros productos financieros.  A la hora abrir una cuenta en un banco digital, en general,  no te piden más que el DNI. ¡Incluso podés abrir cuentas bancarias  desde tu celular!

Los centennials no nos casamos con ningún banco ni entidad, y raramente vamos a ser fieles a un banco durante toda nuestra vida. La información nos llega muy rápido, y solemos estar atentos a nuevos productos que salen, con nuevos beneficios. La entidad financiera que ofrezca las mejores oportunidades, captará la mayor cantidad de clientes.

Sector fintech, el elegido de las nuevas generaciones

En lo que respecta a las decisiones financieras de las nuevas generaciones, las Fintech son las ganadoras. Se trata de un sector que tiene para ofrecer préstamos personales online e inmediatos, pagos digitales, tarjetas prepagas y más. ¡Hoy por hoy, hasta  podemos contratar un seguro digital sin movernos de casa!

Algo en lo que los más jóvenes somos pioneros pero que ya está instaurado como costumbre para la mayoría de las personas en el uso de medios de pago digitales. .

Un banco que te ofrece la posibilidad de tener todo en el teléfono, hacer transferencias rápidas e inmediatas y que, además, permita pagar tus servicios, compras y otras facturas en forma digital e inmediata, es todo lo que está bien. 

Las nuevas generaciones casi no usamos efectivo. Incluso para repartir gastos, cuando nos juntamos a comer con amigos, por ejemplo, hoy en día la costumbre es que pague uno y, a los dos minutos el resto del grupo ya le transfirió lo que corresponde a través del teléfono.

Otra oportunidad que podemos aprovechar del sector son los préstamos personales. A mi personalmente, jamás se me había cruzado la idea de pedir un préstamo hasta que conocí algunas fintech que brindan este servicio y vi que era un trámite muy simple, que no me iban a pedir mil papeles, que era fácil  e incluso, que los préstamos personales podrían ser una herramienta conveniente para resolver algunos gastos imprevistos o pequeños gustos como salir de vacaciones con amigos, o actualizar mi notebook.

 

Mundo fintech: Inversiones al alcance 

Clave, las nuevas generaciones quieren conocer sobre oportunidades de inversión y herramientas financieras para hacer valer su dinero.  Más en Argentina, donde la inflación desvaloriza nuestro dinero a una velocidad increíble. Acá, no dejar la plata quieta en pesos es la premisa.

Por eso, cuando hablamos de servicios financieros para jóvenes, no podemos dejar de hablar de inversiones. Compra de dólares, criptomonedas, compra de acciones, y más. 

Teniendo tanta información al alcance de nuestra mano, aprender a invertir no es una tarea muy difícil. Hoy podemos invertir en acciones con un solo click. Explorar el mundo de las criptomonedas también es cuestión de descargar una aplicación en nuestro celular, y probar. 

Para aprender sobre el manejo de nuestras finanzas e instrumentos de inversión, elegimos blogs, Youtube, Reddit, Twitch, Telegram, Podcast, Twitter y más. La digitalización de las finanzas abre un mundo nuevo a los jóvenes que buscamos nuevas oportunidades y tenemos la cabeza abierta para probar nuevas cosas. 

Los bancos tradicionales se enfrentan al gran desafío de transformarse y digitalizarse al 100% para dar respuestas rápidas  y de ofrecer servicios innovadores y UX,  que prioricen la experiencia del cliente y le permitan ahorrar tiempo. Los jóvenes de hoy, somos ese gran cliente del mañana, los bancos y entidades financieras que no se aggiornen corren el riesgo de quedarse atrás.