La minería informal es uno de los sectores que más preocupa a la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat). Según declaraciones de su jefe, César Luna Victoria, recogidas por Gestión, este rubro representa un "campo fértil tributariamente para crecer", es decir, una fuente importante de recaudación que hoy escapa al control del Estado. Para cambiar ese panorama, la entidad está evaluando ampliar el uso de las detracciones a la minería informal como mecanismo de control.
¿Qué es una detracción?
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La detracción es un mecanismo tributario peruano mediante el cual el comprador de un bien o servicio no le paga el monto total al vendedor, sino que deposita un porcentaje de esa operación en una cuenta del Banco de la Nación a nombre del vendedor. Ese dinero queda reservado y solo puede usarse para pagar impuestos, principalmente el IGV. En la práctica, es una forma de "adelantar" la recaudación y de dejar rastro de operaciones que, de otro modo, podrían quedar fuera del radar de la Sunat.
Este sistema ya se aplica en sectores como la construcción, el transporte de carga y algunos productos primarios. La novedad es que ahora se plantea reforzarlo o extenderlo específicamente para operaciones vinculadas a la minería informal, como la compra de oro u otros minerales a productores que no están formalizados.
¿Por qué la minería informal es un objetivo?
La minería informal mueve montos significativos de dinero, especialmente en la extracción y comercialización de oro, pero una parte importante de esas transacciones no paga los impuestos que correspondería. Al no estar inscritos formalmente o al operar fuera de los registros tributarios habituales, muchos de estos actores quedan fuera del alcance de los mecanismos de fiscalización tradicionales.
Usar las detracciones permite a la Sunat intervenir en un punto clave de la cadena: el momento en que el oro o el mineral se vende a un comprador formal (una empresa comercializadora, una refinería o un exportador). Si ese comprador está obligado a detraer un porcentaje del pago, automáticamente se genera un registro de la operación y se asegura una porción de recaudación, incluso si el vendedor original no declara sus ingresos por su cuenta.
¿Qué cambia para quienes participan en esta cadena?
Si este esquema avanza, las empresas y personas que compran minerales a productores informales tendrían que asumir obligaciones adicionales: retener el porcentaje correspondiente, depositarlo en la cuenta de detracciones del vendedor y llevar un control más riguroso de cada transacción. Para los propios mineros informales, esto podría significar un primer contacto más directo con el sistema tributario, aunque sin que eso equivalga automáticamente a una formalización completa de su actividad.
Es importante tener en cuenta que, al cierre de esta nota, se trata de un esquema que la Sunat está planteando y evaluando, no de una norma ya aprobada con fechas y requisitos definidos. Cualquier cambio concreto en las tasas de detracción, los sectores incluidos o los plazos de implementación debería confirmarse con información oficial de la Sunat cuando se publique.
Formalización tributaria y acceso al crédito: una relación que vale la pena conocer
Más allá del caso específico de la minería, este tipo de medidas recuerda algo que afecta a cualquier persona o negocio en Perú: estar al día con las obligaciones tributarias y tener operaciones formales y documentadas facilita, con el tiempo, el acceso a productos financieros. Los bancos y financieras suelen revisar no solo el historial crediticio en centrales de riesgo como Sentinel o Infocorp, sino también la formalidad de los ingresos al momento de evaluar un préstamo.
Si te preguntas cómo está tu propia situación crediticia, puedes consultar gratuitamente tu reporte en Infocorp o en plataformas como Sentinel para saber si figuras con deudas atrasadas o en mora. Si ya tienes compromisos pendientes, conversar directamente con el acreedor para explorar una refinanciación es un paso razonable, pero siempre evaluando el costo financiero total de la nueva propuesta (reflejado en la TCEA) y no solo el monto de la cuota mensual, que puede parecer accesible pero terminar siendo más cara en el tiempo.



