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Una nueva era de servicios financieros: ¿cómo puede revolucionar una institución financiera tradicional?

En esta columna de opinión de nuestro CEO, Julián Sanclemente, da su mirada frente a las posibilidades que tiene la banca tradicional de formar parte de la revolución del mundo financiero y cómo las fintech pueden potenciar esto.

Hay pocas dudas ya sobre la integración positiva de las fintech en el sistema financiero y el impacto que esta viene produciendo. En Argentina, desde 2017, el ecosistema fintech ostenta un crecimiento del 183,5%, por encima del promedio regional que en el mismo período avanzó 153%, según la tercera edición del informe Fintech en América Latina y el Caribe, publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Finnovista. Hoy, nuestro país concentra el 11% de las plataformas y la cantidad de fintech argentinas creció 37,3% entre 2020 y 2021. El cambio de paradigma en el acceso a productos y servicios financieros es innegable; se trata de una nueva era de empoderamiento del consumidor, innovación financiera, inclusión y colaboración sin precedente en el que las fintech sin duda traen respuestas a diversas problemáticas.

Esto no es casualidad. El crecimiento del mundo fintech se debe tanto a un contexto complejo desde lo económico y social, debido a la pandemia principalmente pero también a los efectos de la crisis económica subyacente a la crisis sanitaria, como a un cambio en los mercados: las fintech encontraron un nicho en la población no bancarizada y la experiencia de usuario personalizada para diferenciarse del sistema bancario tradicional.

Por otro lado, la denominada banca tradicional viene de un proceso de cientos de años, haciendo negocios de casi la misma manera, sin grandes cambios, pero sin duda que desde el surgimiento del sector fintech, hubo gran cantidad de cuestiones que la banca tradicional fue modificando: desde su proceso de onboarding, procesos de atención, cómo funcionan sus canales digitales, la amplitud con la cual se trabaja desde el punto de vista de la aceptación y la generación de nuevos negocios y nuevos clientes. Pero todavía los números hablan, y el nivel de bancarización sigue siendo bajo, sobre todo en algunos países de América Latina, y esto es una demostración que la banca no le da solución al 100% de las personas que tienen actividad en cada uno de los países.

Es por eso, que el mundo fintech vino a revolucionar esto y aceleró muchos cambios. Es un motor muy fuerte en cada una de sus verticales de aceleración de ese mismo proceso, donde lo más significativo que tiene como resultante es el incremento de la utilización de servicios financieros por sectores que no son alcanzados por la banca tradicional. También, la banca tiene un esquema bastante centralizado en sus procesos, en cambio la descentralización de las finanzas generada por el mundo fintech le está dando un impulso totalmente distinto al mundo económico y financiero de hoy.

En este sentido, los avances en la tecnología permitieron potenciar aquello en lo que las fintech ya estaban innovando: mejoras en las formas de realizar operaciones bancarias habituales, nuevos medios de pago, más usos para el dinero electrónico, más agilidad en los procesos financieros, etcétera.

Millones de personas hoy en día tienen más accesibilidad a determinados productos gracias a nuevas tecnologías o modelos de negocios basados en el business intelligence y en entender las necesidades de los usuarios. Si bien el cara a cara difícilmente se abandone por completo, todo apunta a que la digitalización va a ir tomando cada vez más protagonismo en la industria, así como se ve en otros sectores, por lo que la continua adaptación será necesaria para poder seguir brindando soluciones financieras eficientes. Aquí, la banca tradicional tiene procesos aún antiguos en comparación a las fintech, pero esto mismo es un punto en el que pueden cooperar ya que las fintech le pueden ofrecer sus servicios y trabajar en conjunto para cubrir las necesidades que se encuentran. De hecho, a partir de la pandemia, se pudo ver reflejada la falencia y necesidad de cambio por parte de la banca tradicional en cuanto a la digitalización y agilidad de los procesos.

Haciendo un paso más, la tecnología y el crecimiento de nuevas startups y el ecosistema fintech, dio cuenta del potencial que estas le pueden aportar a la banca tradicional. Ya en 2017, según PwC, el 83% de las instituciones financieras argentinas quería ampliar sus asociaciones con las Fintech. Sucede que las alianzas son un win-win para ambas partes. Las fintech potencian los vacíos que aún no cubre la banca tradicional y al mismo tiempo logra que más personas puedan acceder a sus productos. Desde lo comercial, poder renovarse y tener nuevos beneficios sin riesgos son claves para tomar como nuevas oportunidades de crecimiento y estrategias de innovación. Impulsar desarrollos tecnológicos y alianzas a través de nuevos partners, genera que el mundo de las finanzas sea más inclusivo y generador de nuevas oportunidades tanto para las entidades como para los usuarios.

El futuro se ve desafiante y lleno de oportunidades para el sector fintech, como así también para la banca tradicional. Estos ya están apostando a la innovación puertas adentro, con hubs propios de desarrollo de tecnología y estrategias más agresivas para lo digital. Pero también habrá más cambios desde las propias fintechs hacia el mercado. Estas se han asociado con bancos y otros proveedores para brindar servicios financieros, lo que abre el juego a un mercado de soluciones que reducirá el time to market y facilitará el ingreso de nuevos jugadores. La tecnología seguirá cambiando y las fintech tienen que estar siempre en la cresta de la ola para poder ofrecer soluciones de valor. Entonces, sin duda el terreno se está dando para que las instituciones tradicionales se incorporen a esta nueva era y sean parte de la revolución en el mundo financiero.

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